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Cómo comparar hipotecas

Todas las fuentes inmobiliarias coinciden con sus últimos datos en el sector ladrillo: se venden más pisos, por lo tanto, se conceden más hipotecas. En concreto, se está firmando un 17% más hipotecas que hace un año, según el Consejo General del Notariado, pero ¿cómo escoger la que más nos conviene? Aquí te damos unos consejos.

Fíjate en la TAE

Lo más sencillo y efectivo es comparar hipotecas por TAE: El TAE es la Tasa Anual Equivalente, una medida que precisamente se creó precisamente para simplificar la comparación de ofertas entre varios bancos. Si la hipoteca es variable se suele llamar TAE Variable, porque está referenciado a un índice que sube y baja su cotización (como el euribor).

La TAE es el coste total que el banco nos cobrará en un año. Para calcular su valor se suma todo: el interés de la hipoteca, las comisiones, los seguros y los productos vinculados, además de algunos gastos de apertura.

Puede pasar que haya dos hipotecas muy parecidas (mismo interés, comisiones y número de productos vinculados) pero apliquen una TAE diferente, ¿por qué? porque para calcular su TAE no utilicen los mismos valores porque en la TAE influye también factores como el plazo que se utiliza para realizar el cálculo o el capital solicitado.

Por eso hay que leer la letra pequeña y ver qué variables se han tenido en cuenta para calcular la TAE para ver si se puede comparar o no con otra.

La TAE es también una herramienta útil para saber si la hipoteca está muy hinchada de costes y comisiones. Para hacerlo calcula la diferencia entre TAE e interés.

Si es una hipoteca variable sigue estos pasos:

1.- Suma el valor del euribor actual al diferencial de la hipoteca.

2.- Resta este interés de la TAE.

Ojo: una hipoteca con un interés muy bajo, pero con una TAE alta seguramente esconde muchas comisiones y productos vinculados.

Negocia cada punto de la hipoteca


Cuando tengas las ofertas de distintos bancos, puedes ir a cada uno con las mejores ofertas de la competencia para conseguir que te la igualen o mejoren.

Recuerda que los préstamos hipotecarios están abiertos a negociación según sea tu perfil financiero y las garantías que puedas ofrecer al banco. Las comisiones, las vinculaciones requeridas, el interés de la hipoteca … todo eso lo puede cambiar el banco si lo negocias bien.

mirar con lupa

Ten en cuenta estas variables


1.- Tipo de interés

Es lo primero que debemos mirar: el tipo de interés que nos van a aplicar. Si se trata de una hipoteca a tipo fijo, es muy fácil de comparar con otra que también sea a tipo fijo.

Si la hipoteca es variable entonces ya nos tenemos que fijar el el tipo de referencia que usan (normalmente es el euribor) y comparar las hipotecas con el mismo referencial. El primer año o seis meses la hipoteca normalmente tendrá un interés fijo, pero luego ya cambia al interés + el referencial. Estudia el referencial que más te convenga según su evolución histórica para decantarte por uno o por otro.

2.- Plazo mínimo y máximo

Cuantos más años tenga tu hipoteca menos pagarás en tu cuota mensual, pero eso sí, acabarás pagando más intereses.

3.- Importe de compra y de tasación

Debes tener en cuenta si la hipoteca tiene un límite mínimo o máximo de importe a conceder. Hay hipotecas diseñadas para casas caras e hipotecas diseñadas para casas baratas, fíjate en las hipotecas que se adaptan a tu bolsillo.

También debes ver cuál es la limitación del importe que nos concederán en base al valor de la garantía, la casa que compramos. Hay distintas opciones:

A.- 100% de tasación: financia el 100% de la compraventa más los gastos.
B.- 80% de tasación: si se comprar muy barato también podría llegar a financiar el 100% más gastos.
C.- El menor valor entre el 100% de la compraventa y el 80% de la tasación: tienes que que tener ahorrado dinero para pagar para los gastos (un 10% de lo que cuesta el piso aproximadamente).
D.- El 80% del menor valor, entre compraventa y tasación: es el caso más restrictivo, ya que hay que aportar el 20% de la compra más los gastos, en el mejor de los casos.

Es muy importante tener una estimación de la tasación para saber si podemos comparar una hipoteca determinada o queda fuera de nuestras necesidades y posibilidades.

4.- Requisitos personales

Hay hipotecas que sólo se ofrecen a un colectivo, como pueden ser jóvenes, funcionarios … Si no cumples con esos requisitos, estás fuera.

5.- Comisiones

Además del tipo de interés, las comisiones encarecen una hipoteca de forma importante. Lo ideal sería contratar una hipoteca sin comisiones, pero muchas veces no es posible. Estás son las principales que debes tener en cuenta:

A.- Comisión de apertura: puede superar el 1% del importe concedido.
B.- Comisiones por cancelación anticipada total o parcial (ahora compensación por desistimiento): limitadas por Ley al 0,5% los 4 primeros años y al 0,25% en adelante.
C.- Comisión por cancelación subrogatoria: lo que se nos cobra si cambiamos de banco.
D.- Compensación por riesgo de tipo de interés: para los préstamos hipotecarios a tipo fijo.

6.- Productos adicionales

Una hipoteca barata por tipo de interés puede acabar siendo cara si exige la contratación de muchos productos vinculados. Los más habituales son: domiciliación de la nómina, contratación con la aseguradora del banco de los seguros de hogar y salud, gasto mínimo en tarjeta de crédito, aportaciones a planes de pensiones o fondos de inversión y la domiciliación de recibos domésticos.

Ojo: lee siempre con atención antes de firmar cualquier cosa. Se supone que los bancos ya no incluyen la famosa cláusula suelo en sus hipotecas de vivienda pero, por si acaso, asegúrate que tu hipoteca no la tenga.

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