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La Comunidad

Thursday, 15 August 2013

Un bosque en el terrado

casabosqueEn Pekín hay un rascacielos al que le ha crecido un bosque en el terrado. Su creador es Zhang Biqing, un doctor de medicina tradicional china, propietario de una cadena nacional de clínicas de acupuntura y antiguo miembro de un órgano político consultivo de distrito. Se ha pasado los seis últimos años poblando el terrado del edificio donde vive con rocas falsas rodeadas de árboles y hierba reales. Él ocupa el ático.

Zhang Biging ya ha tenido encontronazos con otros vecinos por el ruido de las obras, fugas de agua y temor a los daños estructurales del edificio, situado en Park View en el distrito de Haidian. Los inquilinos se han dirigido a la compañía gestora del edificio y a la policía, con poco éxito.

A Zhang Bigin no parece preocuparle las quejas. Así responde al periódico Noticias de la Mañana de Pekín y recoge El País: “Dado que me atrevo a vivir aquí, significa que no estoy preocupado por las quejas”. Sobre las denuncias de ruido nocturno, dice: “Gente famosa viene a mi lugar y canta. ¿Cómo voy a decirles que paren?”.

Algunos residentes afirman que han sido acosados y han sufrido amenazas por parte de Zhang Bigin. Según la prensa china, un hombre de 77 años dice que fue golpeado varias veces por el empresario y acabó mudándose a otro lado. Zhang Bigin lo niega y replica que lo que pretendía era sacarle dinero.

Zhang Bigin admite que construyó sin permiso una pequeña habitación de cristal, y poco a poco expandió la obra con árboles y rocas artificiales para crear un paisaje. Dice que el objetivo es crear un “aislante térmico”, y que las piedras fueron fabricadas con un material ligero para ocultar las chimeneas que enviaban olores desagradables de cocina y cuartos de baño a su apartamento. Posteriormente, añadió bonsáis para que “quedara bonito”.

Zhang Bigin afirma que está dispuesto a quitar parte de la estructura, incluidas la habitación de cristal y las enredaderas, pero quiere que le permitan conservar las piedras, que, según dice, sirven de aislante. El empresario asegura que las autoridades conocen esta estructura desde 2008 y que no habían puesto pega hasta ahora. Ha insistido que no habría llevado a cabo el proyecto sin su permiso. “Cuando comencé las obras, vinieron a inspeccionar. Se mostraron de acuerdo en que soy un buen hombre. Curo a los vecinos y a los amigos de los vecinos gratis”.

Pero parece que las cosas se han puesto complicadas para Zhang Bigin. Las autoridades le dieron el pasado lunes un ultimátum: en 15 días debe dar una explicación sobre la estructura, que ocupa unos 800 metros cuadrados, o desmontarla. De lo contrario, será derribada por la fuerza.

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El País
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