Para desarrollar esta argumentación es preciso partir de una verdad de Perogrullo, esto es, el negocio de las entidades de crédito es conceder créditos y a alguien deben tener como cliente.
Es totalmente cierto que en el momento actual es, o debe ser, imposible que un Banco conceda una “hipoteca basura” pero también es cierto que existen “mirlos blancos” clientes VIP que por su solvencia y garantía ningún Banco, o Caja mientras existan, le va a negar un crédito hipotecario, antes bien lo perseguirán para concedérselo, conforme a la anterior afirmación perogrullesca. No estoy pensando en grandes magnates de las finanzas, sino en una pareja de la clase media, con un trabajo serio y seguro, y sendas cuentas ahorro-vivienda que deben invertir ya.
Pues bien, quienes por una razón o por otra, se encuentren en esa envidiable categoría tienen la posibilidad de exigir unas condiciones que les protejan contra la al parecer imparable subida del Euribor.
La mejor precaución para ello es, sin duda, prescindir del Euribor, es decir, determinar objetivamente la cantidad mensual que se puede afrontar de acuerdo con las disponibilidades económicas y conforme a ella pactar el resto de las condiciones del préstamo hipotecario, y muy principalmente un tipo fijo de interés para toda la vida del préstamo hipotecario.
Aunque es cierto que este sistema no permitirá beneficiarse de las “bajadas” del Euribor, también lo es que la inflación irá a favor del deudor.
Una solución intermedia puede ser el interés variable, sujeto a “techo” es decir a un tipo máximo sea cual sea el incremento del Euribor.
Puesto que no se pretende promocionar los productos de ninguna entidad, no vamos a exponer las distintas ofertas del mercado, pero si conviene recomendar que antes de decidirse hay que “perder el tiempo” en distintos Bancos y Cajas, la fidelidad a una entidad normalmente, por no decir nunca, es correspondida.
Por último una recomendación válida con carácter general, antes de firmar ningún documento notarial es conveniente pedir el borrador para que lo lea un Abogado de nuestra confianza y nos asesore e ilustre sobre los compromisos que vamos a asumir, una vez firmado no cabe la moviola.
Pedro Hernández, abogado
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