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La Comunidad

Wednesday, 1 September 2010

El destierro del gotelé

goteleEl gotéle es uno de los revestimientos más habituales en los edificios de viviendas construidos en las últimas décadas. Se ha empleado masivamente porque su textura rugosa ocultaba bastante bien los desperfectos en los muros, abaratando la ejecución.

Sin embargo, está quedando atrás, porque las mejoras en los sistemas constructivos permiten hoy día realizar superficies absolutamente planas sin encarecer la obra. Por otro lado, el gotelé limita mucho la aplicación de técnicas decorativas que hoy en día están en boga, por lo que puede decirse que está siendo condenado al destierro.

Básicamente, es un acabado superficial que se da sobre la última capa de revestimiento, consistente en una pintura muy espesa –temple, habitualmente- o una pasta fluida que se aplica proyectada sobre la pared. Esta aplicación se realiza mediante una pistola especial, aunque también es posible hacerla con rodillos y con algunas herramientas especiales. Posteriormente, se pinta la superficie.

Cómo hacer reparaciones.

Cuando hacemos pequeñas obras (colgar cuadros, estanterías, reparar instalaciones eléctricas, etc) en paredes con gotelé, resulta muy difícil cubrir las cicatrices dejadas en la superficie. Las masillas que utilizamos para rellenar, si las aplicamos con llana o con espátula, dejan una huella visible en la superficie homogénea de nuestro tabique..

Si no queremos contratar a un profesional, podemos tratar de disimularlo realizando una pasta muy, muy fluida –casi agua con grumos- con el mismo emplaste que hemos usado para tapar el hueco, y lanzarlo hacia la pared desde unos 15 cm. de distancia con una brocha, más o menos veces en función de la densidad que necesitemos. Otra posibilidad es pasar un rodillo de espuma o una esponja, según la textura del gotelé que estemos tratando de imitar.

Cómo quitar el gotelé.

La herramienta principal para quitar el gotéele es la paciencia. Es un trabajo pesado que va a requerir después volver a repasar la pared, por lo que no es recomendable hacerlo si no tenemos algo de experiencia o habilidad. El proceso dependerá, fundamentalmente, de la superficie sobre la que está aplicado y de la pintura que lleva encima.

Al estar hecho con temple o con yeso, se reblandece fácilmente con agua. Si podemos regar abundantemente la pared –con un aspersor de mano, por ejemplo- y el gotelé absorbe esta agua, nos será fácil levantarlo con una espátula. Una vez hecho esto, es necesario emplastecer la pared y repasarla entera, porque nos quedará llena de marcas y abombamientos.

En todo caso, si la pared está pintada con pintura plástica tendremos que retirarla previamente porque nos va a impedir que se absorba el agua. Aplicaremos bien un cepillo de púas metálicas o bien un decapante. Hoy día se comercializan también geles que eliminan al mismo tiempo la pintura y el gotelé, pero son bastante caros.

También es posible emplastecer directamente sobre el gotelé, pero tendremos que trabajar previamente la superficie para asegurar una buena adherencia, y que no se nos venga abajo en pocos meses. Hay que tener presente que el espesor de la capa que tendremos que aportar va a ser, como mínimo, el del goleté, por lo que el coste en material no nos compensa la comodidad de no haberlo eliminado.

Bernardo Gómez Delgado.
Arquitecto
954541257
arquitopos@gmail.com

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