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La Comunidad

Monday, 10 October 2011

Cerca de 300.000 familias no pagan sus hipotecas

Las cifras ponen los pelos de punta: más de 140.000 familias ya han sido desahuciadas desde 2008, ahora mismo hay 162.819 inmersas en procesos de ejecución hipotecaria y más de 270.000 con cuotas impagadas. Son datos facilitados por la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros de España (ADICAE) que afirma que “los datos sobre embargos y desahucios convierten en urgente e imprescindible la adopción urgente de una moratoria hipotecaria.”

Adicae alerta de esta situación tras conocer que los desahucios tramitados por los juzgados españoles alcanzaron un nuevo récord histórico en el segundo trimestre de 2011, al sumar un total de 16.464 ejecuciones, un 21,2% más que en el mismo período de 2010, según los datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

Las familias son más de fiar que los promotores

Los datos facilitados por la Asociación Hipotecaria Española (AHE), dibujan a las familias como apuestas más seguras que los promotores. Los créditos hipotecarios dudosos (impagos y con probabilidad de impago) concedidos a las familias para comprar hogar alcanzaron en el segundo trimestre del año el 2,469%, una décima menos que hace un año. La morosidad parece que se ha pasado al lado de los promotores, cuya cuota roza ya el 18%.

Más información
El Mundo:
Más de 160.000 familias están inmersas en procesos de ejecución hipotecaria
Adicae: Adicae considera inaplazable la aprobación de una moratoria hipotecaria a los embargos

Wednesday, 7 April 2010

Con un pie en casa y otro en la calle

El matrimonio Díaz-Gálvez se despierta todos los días con el mismo pensamiento: “Te levantas preguntándote: ¿será hoy? Y te acuestas temiendo que sea la última noche que pasas en tu casa. El timbre de la puerta, el teléfono, todo te estremece; vives con el miedo en el cuerpo esperando que vengan a ejecutar la orden”. Son víctimas colaterales de la burbuja inmobiliaria, se hipotecaron cuando la economía iba bien y todos podían ser propietarios. Ahora, se suman a los cientos de miles de personas que no pueden pagar la hipoteca y pueden terminar con sus huesos en la calle. Son una más de las historias que narra El País en su artículo: Candidatos al Desahucio.

Según el Consejo General del Poder Judicial, las ejecuciones hipotecarias, que en 2008 sumaron 58.000, y en 2009, 114.000, superarán este año las 180.000. Eso significa que en estos tres últimos años 350.000 propietarios, familias en su gran mayoría, han perdido o van a perder sus casas y que cada día que pasa medio millar más se queda sin vivienda. La bola de nieve arrastra también a familiares y amigos que avalaron los créditos, y que ahora corren el riesgo de que les embarguen sus propias casas.

Despacio pero sin pausa, son bastantes ya las familias que, ante la imposibilidad de pagar la hipoteca (o el alquiler), se mudan a viviendas de habitaciones subarrendadas con derecho a cocina y baño. Los solteros ponen su piso en alquiler y regresan a casa de los padres o comparten piso con otros familiares o amigos. Otros tienen que recurrir a los pisos patera y las pensiones.

Esther, de 42 años, y a su marido, de 52, también cuentan su experiencia a El País. Ellos llevan clavada una fecha en su espalda: el 31 del pasado mes de marzo. Ese día, los Mossos d’Esquadra se presentaron en su piso para deshauciarles. Tendrán que cobijarse provisionalmente, cada uno por su lado, en casa de sus respectivos padres. Su primera separación tras 6 años de casados y 10 de convivencia, porque ni los padres de él ni los de ella están dispuestos a acogerles a los dos. “Es increíble que no se pueda detener el proceso de desahucio, cuando acabo de ganar las oposiciones a auxiliar administrativo de la Generalitat y dentro de unos meses, una vez adjudicada la plaza, podría intentar hacer frente a los pagos. Somos los nuevos pobres, gente a la que nos da un enorme apuro y vergüenza reconocer que estamos viviendo a un paso de la miseria”, afirma, exasperada, impotente, al borde del llanto. La pareja vive con los 426 euros del subsidio que le corresponde al marido por parado de larga duración y mayor de 52 años. No tienen hijos. “Casi me alegro, dada nuestra situación. Quiero vivir, pero tengo miedo hasta de mis propios pensamientos porque lo damos todo por perdido”, dice.

Más información
El País:
Candidatos al Desahucio