Monday, 24 October 2011

Cómo imaginar tu casa perfecta

Doris Soro ToránProbablemente, la mayoría de las personas que han tenido que enfrentarse al dilema de elegir una vivienda, uno de los desembolsos más importantes de nuestra vida, se han enfrentado a la misma frustrante sensación de no encontrar ninguna que se adapte a lo que buscan.

Pero, ¿es realmente necesario que cumpla absolutamente todos nuestros requisitos desde el principio? Muchas veces, unos cuantos cambios pueden transformarla por completo. Para saber si esa vivienda del montón puede llegar a ser nuestra casa perfecta, sólo hay que fijarse bien en cada uno de los aspectos principales.

Si el precio nos encaja, solamente hay dos características que, obviamente, no pueden cambiarse: la orientación y el espacio, entendido como la cantidad de metros cuadrados. Pero incluso si no son los ideales, no hay que desestimar la compra hasta haberlos valorado bien en relación a nuestra forma de vida.

Ninguna orientación es buena o mala per se, hay que ver si encaja en la forma en que utilizamos la casa: unos dormitorios que dan a un pequeño patio probablemente carecerán de luz natural, pero a cambio nos garantizan un descanso alejado del ruido del tráfico y el menor precio de una primera planta con poca luz puede compensarnos si llegamos tarde a casa y la vivimos sobre todo con luz eléctrica, por nombrar dos ejemplos.

El espacio, en principio, no es tan importante como una buena distribución. Si la que hay no nos convence, podemos valorar la conveniencia de tirar uno o dos tabiques para optimizar el uso de la vivienda: incorporando un distribuidor al dormitorio para crear un vestidor, uniendo cocina y salón… Se tiende cada vez más a unificar la zona de día prescindiendo de separaciones que quitan espacio y, muchas veces, luz.

La luz es otra de las cuestiones que más peso tienen en la decisión de compra. Puede mejorarse, como decía, cambiando la distribución, abriendo vanos en algún tabique interior, colocando ventanas en el tejado (si se trata de un ático y con el permiso de la comunidad) y, por supuesto, eligiendo los revestimientos interiores para optimizarla.

Si la vivienda tiene unos años o si, aún siendo nueva, no nos gustan los acabados que presenta, sustituirlos o cambiarles el aspecto es una de las intervenciones más fáciles de llevar a cabo. Revestimientos, carpintería e incluso suelos pueden pintarse con resinas o pinturas especiales; puede instalarse moqueta en el suelo o cambiar las puertas del mobiliario de cocina. Pequeñas acciones con grandes resultados.

Sólo si la vivienda necesita reformas importantes como en el caso de instalaciones obsoletas, habremos de valorar si nos compensa el coste de la intervención en relación al precio de adquisición.

Todo lo demás, puede arreglarse con un poco de imaginación.

Doris Soro Torán
Interiorista
www.decoration-line.com
doris@decoration-line.com
http://twitter.com/decoration_line

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